Queremos hablar sobre los datos del reciclaje de envases que se están presentando tanto a la opinión pública española, como a los organismos europeos, aportando una visión objetiva del por qué no salen las cuentas.
En nuestra sociedad siempre ha existido la “sospecha” de que los resultados de nuestra actividad “recicladora” son muy optimistas. Últimamente esta “sospecha” se ha visto incrementada por la queja de algunas asociaciones ecologistas (Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Ecologistes de Catalunya, Fundación Global Nature, GOB y Greenpeace) ante el comisario europeo de Medio Ambiente, para que investigue las graves irregularidades detectadas en los datos de reciclaje de envases que España presenta a Bruselas.
A continuación reproducimos el artículo “No salen las cuentas” publicado por uno de los blogs que seguimos: Naturaleza en Vena.
En este artículo se expresa muy claramente con datos el porqué de todas estas “sospechas”.
Nuestro agradecimiento a JCARBEX autor de este artículo.
Redacción
No salen las cuentas
Coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, la organización ECOEMBES (Ecoembalajes España, S.A.) informó que en 2011 había reciclado el 68% de los envases, superando con creces el objetivo del 55% establecido por la legislación europea y española. El anuncio era esperanzador, ya que el porcentaje se anunciaba como Tasa de Reciclaje, que es el porcentaje de envases recuperados y reciclados sobre el total de envases puestos en el mercado por la industria.
Pero la interpretación ofrecida en algunos medios invitaba a la confusión. En algún lugar se decía que ese 68% se calculaba sobre el total de los envases recuperados por ECOEMBES, no sobre el total producido en la nación. Pensándolo mejor, nadie ofrecía detalles sobre la composición de ese 68% ¿Era el 68% del peso de los envases? ¿El 68% de las unidades? ¿El 68% era la media de los porcentajes de envases de vidrio, de papel-cartón y brick, de envases de plástico ligero (bolsas), de plástico rígido y de envases de metal o latas? La esperanza se ensombrecía ante tanta duda.
¿Dónde está el problema?
En el año 2005, ECOEMBES publicó un estudio sobre la procedencia de los envases en España. Según sus datos, el 88 % (expresado en unidades) tenían su origen en el sector de la alimentación, el 7,8 % en el cuidado personal y del hogar, el 2,8 % en el equipamiento de la casa. El 1,4 % restante procedía de los envases para productos del motor, el ocio, el textil y la piel.
Poco después, la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona (1), con la ayuda de una gran cadena de supermercados nacional (HORECA) (2), calculaba que el 50% de los envases puestos en el mercado en España consistían en envases de agua, refrescos y cervezas (sector alimentación). Entonces, si se solucionaba correctamente el problema de la recogida y posterior reciclaje de las botellas de plástico y las latas de bebidas, se solucionaban la mitad de nuestros problemas con los envases ligeros.
Se preguntarán por qué los envases (bricks, plásticos, metales, vidrio) son un problema, cuando representan menos del 40% del contenido de nuestras basuras domésticas. La respuesta es que la fracción orgánica (restos de comida) cubre el 50% aproximadamente, pero es biodegradable y se recicla con relativa facilidad. No así los envases, que necesitan de un complejo sistema de reciclaje, siempre que dicho reciclaje sea posible (casi inviable para ciertos plásticos), para no terminar en las cunetas, en las playas o en los vertederos.
¿Cómo lo hace España?
Para comprender la situación, es preciso hacer algo de historia. Todo arranca en el año 1994 con la Directiva europea sobre envases y residuos de envases (Dir 94/62/CE). La Directiva, como es preceptivo, fue transpuesta a la legislación española mediante la Ley de Envases y Residuos de Envases (LERE) del año 1997.
La LERE establecía en España el Sistema de Depósito Devolución y Retorno (SDDR – devolver el casco), aunque admitía la alternativa del Sistema Integrado de Gestión (SIG). La alternativa representada por el SIG necesitaba que la Administración llegara a acuerdos con los productores de envases y envasadores, que se agruparon creando ECOEMBES y ECOVIDRIO. Desde su inicio, la LERE puso tantas excepciones al sistema original, el SDDR, que terminó siendo arrinconado en favor del SIG.
Para el SIG, el envase y su posterior gestión como residuo era responsabilidad de quien lo fabricaba y ponía en el mercado. Sin embargo, tanto ECOEMBES como ECOVIDRIO desistieron de montar un sistema privado de recogida de sus envases, pasando la pelota a los Ayuntamientos o a las administraciones públicas regionales.

El objetivo de la legislación sobre los residuos de plásticos, especialmente sobre los envases, es evitar su presencia en vertederos. En Suiza, la descarga de cualquier tipo de plástico en un vertedero está terminantemente prohibida. La Unión Europea quiere conseguirlo en el horizonte del año 2020. Con el SIG es difícil que lo consiga
Antes de 1997 y de la LERE, los ayuntamientos ya recogían toda la basura de los vecinos, incluidos los envases usados. Era lo dispuesto en la Ley Básica de Régimen Local. Después de la LERE, las entidades locales quedaron desligadas de esa clase de basuras, ya que pertenecían a las empresas privadas. Entonces, en 1998, el Estado llegó a un acuerdo con el sector de los envasadores, de la distribución y de las grandes superficies para que los ayuntamientos siguieran haciéndose cargo de recoger “sus” envases, a cambio de un sobrecoste “Diferencial” que ECOEMBES y ECOVIDRIO se comprometían a abonar.
Invasión de contenedores
El esfuerzo público fue ingente. En los años siguientes, las administraciones públicas cubrieron España de contenedores “temáticos” y se lanzaron a costosas Campañas de concienciación ciudadana sobre la separación de las basuras en el hogar. Si en 1999 había de media en España un contenedor por cada 500 habitantes, en 2009 en Cataluña se llegaba a un contenedor por cada 328 habitantes.

Contenedores privados ocupando espacios de aparcamiento en la ciudad de Barcelona (Papel, vidrio y envases).
Las calles y plazas, el espacio público, se convirtieron en un gran almacén privado de envases usados. Los ayuntamientos no cobraban a ECOEMBES y ECOVIDRIO por el uso del espacio ocupado por sus contenedores (3), aunque sí cobraban a los coches con los parquímetros. La generación de basuras iba en aumento y el Plan Nacional de Residuos Urbanos 2000 – 2006, que pretendía reducir la generación basuras urbanas en un 6% para retroceder a niveles de 1996, fue un fracaso. Los ayuntamientos reclamaban más dinero a las empresas por los sobrecostes de los igloos (vidrios) y amarillos (envases).
¿Funciona el SIG?
Según ECOEMBES el sistema marcha viento en popa. Pero algo está fallando en las cifras, en la transparencia y en los datos. Cada cuatro o cinco años, Europa aumenta las exigencias en materia de residuos, encontrando un gran obstáculo en la proliferación de los envases ligeros. El modelo comercial del embalaje de un solo uso está desbordando los sistemas de recuperación de envases y su posterior reciclaje. Especialmente en las naciones que emplean el SIG como modelo.
Los países del norte y del centro de la Unión Europea, gracias al SDDR, están resolviendo la avalancha de envases con más soltura. En lugar de apelar a la concienciación ciudadana (lo que hace el SIG), mete la mano en los bolsillos ciudadanos (lo que hace el SDDR), obligando a depositar un aval por el envase, que se devuelve una vez consumido el contenido para recuperar el aval o consigna.
Los resultados del SDDR son evidentes. Con él, la media de recuperación y reciclado de envases de bebidas, refrescos y cervezas supera el 80 % y llega al 98,5 % en algunas ciudades. El USA, los 40 Estados que usan el SIG recuperan el 27,9 % de los envases (191 unidades por habitante y año). Los 10 Estados que usan el SDDR recuperan el 71,6 % (490 envases por habitante y año).

Alternativa al SIG en Pamplona (España). Un extraño remedo del SDDR que no acaba de aplicarse. La máquina experimental entrega un Punto por cada envase introducido. Reunidos 90 puntos, se consigue una entrada gratis para ir al cine. Se comprueba que el SIG no debe funcionar tan bien como dice ECOEMBES. Si no, los ayuntamientos no recurrirían a tonterías, como ésta máquina.
Francia es nuestra guía en materia de SIG, seguramente porque es la cuna de la gran distribución alimentaria y su modelo está bien implantado en España. Si nos atenemos a Eurostad (4), Francia recuperó y recicló, en 2010, el 86% de su papel-cartón, el 68% de su vidrio y tan sólo el 25% de sus envases de plástico. En 2010, en el conjunto de la Unión Europea se recuperaron y reciclaron el 32,6% de los envases de plástico. En España, siempre según Eurostad, la cifra es similar a la francesa en envases de plástico: el 25% recuperado y reciclado. ¿El resto? El 60% termina en vertederos y el 15% restante esparcido por el territorio.
Si en el año 2005, según los datos de ECOEMBES, en España se produjeron 66 millones de unidades de envases de todo tipo y se calcula que la mitad esos envases son para agua, refrescos y cerveza, el 25% de 33 millones son 8,25 millones de envases recuperados, pero deja casi 25 millones de botellas en el limbo. Para colmo, la Unión Europea tiene como objetivo evitar que un sólo envase llegue a los vertederos europeos en 2020. Ahora se abarca mejor el problema.
¿Quién paga el estropicio?
Sin duda, lo paga nuestro medio ambiente. Si en 2020 seguimos llevando envases al vertedero, tendremos que hacer frente a multas millonarias. Y no parece que estemos en el buen camino si seguimos con el SIG. La respuesta sería implantar el SDDR. Bendita inocencia. Para implantar el SDDR habría que contar con el sector de distribución, poco dispuesto a ceder una parte de sus espacios como almacenes de envases. Están mucho mejor en otro espacio gratis llamado “calle”. Además, habría que comprar máquinas automáticas, contratar a miles de empleados y reeducar al ciudadano.
Pero hay un aspecto que afecta a nuestros bolsillos. La LERE (Ley 10/1998) señala que quienes ponen en el mercado productos generadores de envases “se hacen cargo directamente de los residuos derivados de sus productos, o participan en sistemas organizados de gestión de dichos residuos, o contribuyen económicamente a los sistemas públicos de gestión de residuos de forma tal que se cubren los costes atribuibles a la gestión de los mismos”.
Sin rodeos, la LERE señala que los envases son un asunto privado que corresponde gestionar, al 100%, a las empresas generadoras. Los Ayuntamientos no tienen por qué correr con los gastos de su gestión y tampoco los ciudadanos. Por cierto, si Vd. es vecino de Madrid ¿Ya ha pagado su Tasa de Gestión de Residuos al Ayuntamiento?
(1) La Agencia de Ecología Urbana de Barcelona es la entidad redactora de los Planes Regionales de Residuos de Cataluña, Andalucía y Galicia.
(2) HORECA (Hostelería, Restauración, Catering) – Makro
(3) Contenedores generalmente comprados por la administración pública o con financiación de la Unión Europea, aunque de uso privado
(4) Eurostad (Oficina Europea de estadística)
Publicado por JCARBEX
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En primer lugar, las cantidades de residuos siempre se miden en peso, y así están recogidas en todas las informaciones oficiales por lo tanto no hay confusión. El sistema de Pamplona (ya desaparecido por el coste) y otros ambulantes que se han visto no son SDDR sino un pago por traer envases, sólo posible porque alguien pagó para que la gente se acostumbrara a ver sus máquinas. En Europa donde más envases se reciclan es en Bélgica, con un SIG, cinco puntos más que en Alemania con SIG + SDDR. toda la documentación Europea que rechaza el SIG está accesible en twitter via @latasdebebidas
Muchas gracias por tu participación.
Un saludo.
En primer lugar, muchas gracias por el artículo y la reflexión. Sobre el comentario de @ecothinktank, efectivamente la iniciativa de Pamplona, como muchas que se han llevado a cabo, son solo proyecto pilotos para demostrar la receptividad de la gente al sistema, ya que la presión efectuada por el lobby de la industria, especialmente la envasadora, curiosamente los mismos que dirigen y gestionan el ente Ecoembes, está haciendo inviable hacer pruebas reales con depósito para comprobar la efectividad o no del Sistema. En Pamplona, por cierto, el éxito de la iniciativa fue arrollador, con colas constantes de ciudadanos retornando sus envases.
Respecto a los datos, más allá de las evidencias que se ofrecen en el post, simplemente comentar que difícilmente en Bélgica se podrán reciclar un 5% más envases que en Alemania, siendo la tasa germana de recuperación del 98.5%. De hecho, la tasa de reciclaje en general en Alemania es del 45%, por el 40% de Bélgica (datos de Eurostat: http://epp.eurostat.ec.europa.eu/cache/ITY_PUBLIC/8-27032012-AP/EN/8-27032012-AP-EN.PDF).
El sistema adoptado por Bélgica está consiguiendo altas cuotas de recuperación, basándose de todos modos en ofrecer un incentivo económico al consumidor. Los ciudadanos pagan por las bolsas de basura genérica casi cuatro veces más que por la bolsa de recogida selectiva (sólo las bolsas oficiales se recogen). Si las bolsas para envases FOSTplus cuestan 2,5€ cada 20 unidades, por las mismas bolsas de basura (resto) los belgas pagan 9,5€.
Ante este escenario, cada bolsa de basura o de envases debe ser comprada por el consumidor (de 12 hasta casi 50 céntimos por bolsa) que así financian con 200€/tonelada el sistema. El sistema es preferido por la industria porque lo paga el consumidor, a quien reciclar le resulta mucho más costoso que en la mayoría de países europeos.
Además, el sistema FOST Plus belga declara en su informe de 2010 una tasa de reciclaje de plástico del 34,4%. Los datos quedan bastante alejados de los alemanes, añadiendo que no se ha conseguido acabar ni con el fraude, ni con el abandono de envases en espacios públicos, tanto urbanos como rurales.
El 16 de diciembre de 2011, el ministro de Medio Ambiente de Valonia, una de las tres regiones belgas junto a Flandes y Bruselas, Philippe Henry, con una delegación de parlamentarios y de medios de comunicación, visitaron Alemania invitados por DUH para estudiar los beneficios del Sistema de Retorno alemán. Henry declaró quedar convencido del sistema y consideró su implantación a la espera de las discusiones que quería llevar a cabo con el ministro de Medio Ambiente de la región de Flandes.
César,
muchas gracias por tu participación y tu elaborado comentario.
Un saludo.
La iniciativa de Pamplona, y muchas otras, no son proyectos piloto del sistema de depósito. Es pagar para que la gente traiga envases, vea las máquinas funcionando y crea que si se pone en marcha el sistema le van a pagar por reciclar, cuando como mucho le devolverán el dinero que ha dejado en depósito. Aquí lo tienes bien explicado http://bit.ly/LyAIUv
En cuanto a las tasas de reciclado, no se pueden comparar las de los envases con depósito de unos países con las de otros países como España donde se recicla hasta el plástico film. Hay que ver el conjunto de todos los envases para saber cuánto se recicla.
Hola Miguel,
En cualquier caso, coincidiremos todos en que los datos aportados lo que más generan es confusión y desconfianza, según la interpretación que cada parte haga de ellos. Incluso aceptando las cifras declaradas por Ecoembes como válidas, parece que el sistema actual ha tocado techo en tasas de reciclado de envases del 67-70 % aproximadamente. ¿ No sería necesario un complemento al actual sistema que ayudara a “romper” ese techo?.
En España, ninguna autoridad nacional, ninguna empresa envasadora o fabricante ofrecerá, jamás, la posibilidad de cotejar las cifras de recuperación con las cifras de fabricación y venta.
Considero que estas cifras auditadas por un organismo independiente, serían las únicas que podrían ofrecer unas cifras fiables.
Muchas gracias por participar, es un placer poder contrastar opiniones con personas como tu.
Un saludo
Enhorabuena a los administradores por el post y a los usuarios que han dejado sus comentarios, ya que son muy interesantes. El tema es mucho más complejo de lo que en un primer momento pueda parecer. Los datos que se manejan por los partidarios de cada uno de los sistemas son muy interpretables y en muchas ocasiones me da la impresión que son poco transparentes. Tal y como se ha comentado echo de menos un estudio independiente sobre el tema.
Yo también pienso que se podría encontrar un modelo mixto que creara sinergias entre ambos sistemas.
Un saludo a todos.
http://www.comunicarsostenibilidad.com/2011/11/sig-o-sddr-he-ahi-el-dilema.html
Hola os envió el link donde hace referencia al debate generado por esta entrada.
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